Escritos pasados



Pasan las 24 hs sin tomar antidepresivos
Y entonces tengo un olor que no se si quiero tener.

Amanezco sin amanecer, enredada en las frazadas, y sábanas que ya no huelen a porro, no huelen a nada.
Enredada en mi sueño de pirata, en busca aún de mi tesoro, en lucha contra otro enemigo, más peor.
En un barco demasiado grande para defender sin aliados, en una isla fértil, con futuro prometedor. Escapa… del penúltimo sueño, cuando casi no hay chance.

Juguemos un rato a que nos queremos… pero ya no se jugar a eso, me cuesta, no miento. No miento si se que mientes, trato, y de tanto esfuerzo me río de mi misma. Juguemos a que me quieres… juguemos a que lo creo, juguemos a que me importa como la otra vez, cuando estábamos en el penúltimo sueño, y me abrazabas por detrás.

Indigestión de chocolate, indigestión de porro, indigestión de lejanía, de soledad y frío.

Se nubla, se nubia, se cansa, y entonces tengo un olor que no se si quiero tener, es olor a efímera soledad (de ambos)



a*

No hay comentarios:

Publicar un comentario